lunes, 17 de enero de 2011

Mare mare mare.

Se pegan a mí. Quieren ser parte de mi ser. Cada grano de arena, cada partecita desintegrada de caracol es atraída a mi cuerpo con una fuerza extraña, parecida a la de un imán potente. Me moldean, me aprisionan, no dejan a mis poros respirar. La sal del mar la imita mezclándose con mi pelo semi-recogido.
Me voy adentrando, si total nos conocemos. El Mar me recibe con su furia, con una pasión que nadie me dio jamás. Sus brazos de olas me toman, me arrastran a su interior. Esta noche me quiere con él y no va a parar hasta conseguirlo. Sé que esas estrellas silenciosas serán las últimas que vea. Sé que ese cielo negro será el último que me contemple, el único testigo de mi adiós.
Yo no lo elegí, o tal vez sí, eso ya no importa. Cuando me encuentren –si lo hacen- ninguna hipótesis será válida, nada valdrá ante la palidez de mi piel, el frío de mis ojos, mis pulmones rellenos de agua, o mi pelo lleno de sal.
Ya puedo sentirlo, el agua saboteando mis oídos, la negrura del cielo, y después, oscuridad.
Quizás, quizás esto sea el premio por no haber salido corriendo, o el castigo por no saber escapar.


[Aclaración: Este escrito fue encontrado en el fondo de un bolso, en un papel medio húmedo y lleno de arena de mi visita a la costa; no se preocupen, no estoy depresiva como para escribir así. Sí, hay robo a Callejeros en el final. Puede sonar insensible subir esto ante la muerte de Franco, encontrado ayer a trescientos metros de la costa, o se puede tomar como un homenaje, de alguna manera. Queda a criterio de cada uno.]

3 comentarios:

Victoria dijo...

Me encantó. A veces cuando leo cosas así, me siento parte de la historia, como si me pasara a mí. Eso es lo bueno de los cuentos y de los libros, poder imaginarte ser alguien que en tu vida real no sos.
Cambiando de tema, no pude ver la publicidad de Paramore en Argentina ¬¬ Ni sabía que existía, jaja.
Te digo que en un momento se me habían ido las ganas de verlos, estaba media amargada porque Josh y Zac se habían ido pero después me recuperé y tengo unas ganas tremendas de ver los restos de Paramore (?), jaja.
Besos Tori, que andes bien! :)

Haru dijo...

Guau, me gustó mucho! me hiciste acordar a Alfonsina Storni, siempre quise saber qué la había impulsado a suicidarse en el mar. Me la imaginé pensando en eso, lo que escribiste.

Gracias por pasarte por nuestro blog, me encantó el tuyo así que te empiezo a seguir (: Besos!

SantitAh dijo...

Pero está bueno!
Es profundo y sincero y además ya sabe lo que le espera y lo acepta!

Bezitozz Tori