lunes, 8 de noviembre de 2010

Incendiario.

Doy un paso. Doy otro. Ya estoy demasiado cerca. Estamos demasiado cerca, pero queremos estarlo más todavía. Queremos quemarnos en un mismo fuego. Y después ya lo estoy sintiendo, su fuego en mi boca, sus brazos de llamas en mi espalda, mis manos en su pelo de viento caliente. Quizás no tenga sentido, pero me cuesta acostumbrarme al saber de que ahora ese fuego es “mío”. Y derepente siento un sentido de pertenencia que asusta, que hace que me adueñe de él, que no quiera compartirlo con nadie, que lo cele inconcientemente, que hace finalmente que, egoísta y sin cederle el placer a nadie, me deje morir en sus brazos.



-Es como un océano de fuego.

3 comentarios:

AntOch dijo...

mmmm demasiado caliente!
Quema!

Mat dijo...

Tendría que subirlo a mi blog y cambiar ese "él" por "ella". Es buenísimo.

(Y después decís que no escribís bien)

Te amo Filástica.

Psicologa con problemas dijo...

On FIRE!!

Bien por vos!

TucuMALA